Californeando


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Ver de mexico a california 2 en un mapa ampliado

Buenas, buenas, aquí estamos otra vez reportándonos desde el ciberespacio. Hace tres semanas estábamos en la ciudad mexicana de Ensenada, resguardados en el cuartel de bomberos, con el alternador semi destruido y sin saber muy bien que hacer. Si bien todavía cargaba la batería, el aparato hacía mucho ruido. Por otro lado los frenos de la camioneta estaban durísimos y cada día se hacía más peligroso manejar. Dimos vueltas por varios mecánicos pero nadie quería meter mano a ese “bicho raro” que tiene el motor bajo los asientos. La situación era complicada y no sabíamos bien que hacer. Estacionados en una plaza una tarde nos encontramos con Andrés, un mexicano que habíamos conocido pocos días atrás en un pueblito cercano y con toda naturalidad nos invitó a su casa para que nos quedemos y compartiéramos unos días con su familia. Dicho y hecho nos fuimos con él y la pasamos genial, hasta hicimos un ¡asadito!.



Pero el problema del alternador y los frenos seguía presente y nos mantenía algo angustiados. Dimos con un mecánico que nos recomendó Julio, uno de los bomberos que conocimos en el cuartel de la ciudad. En Tino Frenos enseguida encontraron la causa de los inconvenientes, el hombre nos dijo que el sistema de frenos de la Besta está conectado al alternador (no vamos a entrar en detalles técnicos, sólo decir que el alternador también tiene una bomba de vacío que hace andar los frenos) y por eso las dos fallas estaban dándose en simultaneo. Esto nos aclaró el panorama pero a la vez nos dejó en una gran intriga. ¿Qué pasaría si no podíamos resolverlo? El viaje podía terminarse, enviar un alternador desde Argentina es económicamente inviable ya que pesa unos siete kilos. Después de varias búsquedas en internet dimos con el repuesto pero no teníamos ni la seguridad de que fuera el que necesitábamos y además estaba en Estados Unidos. Mandarlo a México era imposible ya que tardaría demasiado en llegar. No quedaba otra que seguir casi sin frenos y con el riesgo de quedarnos sin batería hasta Tijuana y de ahí cruzar la frontera.
Nos decidimos gracias a que Andrés tenía que ir para Tijuana a ver a sus padres y nos haría de “escolta” por las dudas. Quedarnos en las ruta solos no nos íbamos a quedar. Así que partimos para Tijuana, que dista de Ensenada algo más de 100 kilómetros. Previamente compramos por internet el alternador y lo enviamos a San Diego.
Llegamos a Tijuana y Andrés nos invitó a ver una película en un cine IMAX, es una especie de esfera donde la pantalla te envuelve haciéndote sentir que estás dentro de la misma. Vimos una sobre la construcción el ferrocarril en Canadá y nos animó a continuar sea como sea la travesía hacia el norte.



Cuando se hizo de noche quisimos entrar la camioneta al patio de la casa de los padres de Andrés ya que él nos recomendó hacerlo por seguridad. Pero la pendiente de la calle era demasiado empinada y la entrada tenía un desnivel que hizo imposible entrar la Besta. Nos despedimos muy agradecidos de Andy y familia y le dijimos que no se preocupen que seguro algún lugar encontraríamos para pasar la noche.
Ahora estábamos en medio de Tijuana sin dónde ir. Lo primero que hicimos fue salir a buscar una estación de servicios donde estacionar seguros y dormir pero ninguna nos dio mucha confianza. Al final decidimos cruzar la frontera esa misma noche, así que nos fuimos rumbo a la línea que fue una travesía aparte.
La frontera Tijuana – San Diego es la más transitada de todo el mundo. Millones de personas, autos y camiones la cruzan constantemente las 24 horas del día. Íbamos por la autopista despacio por el tema de los frenos y nos metimos en un carril que decía SENTRI. Cuando llegamos al lugar donde estaban las grandes filas de autos que esperaban para cruzar nos enteramos que el SENTRI es un carril especial para la gente que tiene una tarjeta electrónica y no hace papeles en la aduana. Como el tránsito iba a paso de hombre y no había forma de regresar seguimos adelante con la esperanza de poder explicar nuestra situación a un oficial aduanero. Como en toda aduana comenzaron a llegar los clásicos “pícaros” y nos empezaron a decir que era un carril prohibido, que nos harían una multa de 5000 dólares y que si queríamos podíamos evitarla. Hasta uno de ellos llegó a decir que hablaría con un oficial para apagar una cámara de seguridad y así podríamos cruzar al carril correspondiente. Cabe aclarar que para cruzarse de carril había que mover una valla de cemento que pesaba varias toneladas. Los pícaros vieron que no estábamos muy interesados en el negocio que nos proponían y se dejaron de molestar.


Como para cruzarse de carril está la cosa...

Después de una hora de hacer fila por fin era nuestro turno de ingresar. Solo esperábamos que no nos toque la revisión y no tener que pasar el feo momento que experimentamos la vez anterior al ingresar a los Estados Unidos. Obviamente que la revisión nos tocó pero por suerte fue sin celda y aislamiento. Ya eran las 11 de la noche y los oficiales seguían revisando cuando nos comunican que podíamos ingresar porque nuestro permiso anterior estaba vigente hasta abril. Le explicamos con nuestro gauchesco inglés que necesitábamos seis meses para llegar a Alaska pero no había mucha voluntad para cooperar. El viaje se complicaba aún más. Por suerte uno de los oficiales aduaneros era peruano y tenía muy buena onda. Movió cielo y tierra hasta dar con un jefe que no fuese un robot insensible, el cual entendió la situación y por fin obtuvimos los seis meses de permiso para recorrer el país. Peeeeero debíamos comprar el permiso que cuesta 6 dólares y es obligatorio. Cuando vamos a la caja a pagar nos dicen que…. ¡se cayó el sistema y vuelve a las 2 de la mañana!. Si amigo latinoamericano, se cayó el sistema en los EEUU. Usted que siempre rezonga porque en el banco, en el mercado, en la municipalidad o donde necesite hacer un trámite le dicen que se cayó el sistema, vea que pasa en todos lados y hasta al tío Sam se le cae el sistema de vez en cuando. Así que nos volvimos a la camioneta y esperamos tres horas hasta que por fin Obama se dignó a habilitar el sistema y pudimos completar el papeleo.
A las tres de la mañana estacionamos bajo un arbolito en un Walmart tranquilo y silencioso de San Diego bajo una noche fresca espectacular.
Al otro día nos despertamos en los Estados Unidos, la rutina ya la conocíamos, lavada de cara y dientes en el baño del Walmart, café e internet gratis en el McDonald´s y a esperar que llegue el alternador. ¿Y la ducha? Quizás se preguntará el curioso lector… un mexicano que conocimos en el estacionamiento del supermercado nos invitó a la casa y nos permitió muy amablemente tomar un baño espectacular. Así pasaron tres días bastante largos en los cuales estábamos atados de pies y manos, no queríamos mover la Besta por el tema de los frenos y el alternador no llegaba. Tampoco queríamos molestar a nadie pidiéndole alojamiento por unos días, habíamos acordado con una familia argentina que habíamos conocido en nuestra primera reunión de argentinos en San Diego pero teníamos que esperar que volvieran a la ciudad. Nos quedamos unas cuatro noches en la casa de Hernán compartiendo con su mujer Erin y su pequeño hijo Marky y también molestando un poco en medio de su rutina diaria de trabajo. ¡¡Gracias gente!! ¡¡Son unos genios!!.
Por fin llegó el alternador a lo de nuestro amigo Christian así que fuimos directamente a buscarlo y cambiarlo “in situ”. De más está decirlo que lo reemplazamos nosotros ya que en los Estados Unidos la hora de mecánico cuesta 80 dólares.


¿¿y ahora de qué me disfrazo??

Quedó todo bien aparentemente y ya estábamos en condiciones de partir rumbo a Los Ángeles, pero antes quedaba una comilona más en lo de Christian con la banda argentina.



El 28 de marzo de 2014 nos encontrábamos nuevamente en Los Ángeles en lo de nuestra amiga Coca y su familia. Si bien pasamos a visitarlos no nos quedamos mucho tiempo en la gran ciudad. Teníamos que tramitar la visa de Canadá y continuar rumbo al norte. Le agradecemos mucho a Coca por recibirnos en su casa y permitirnos disfrutar un poco de las locuras de los mellizos.



Aprovechamos que estábamos en Los Ángeles para visitar el museo J. Paul Getty. Un centro de exposiciones gigante y totalmente gratuito donde nos empapamos un poco de cultura general y también observando la ciudad desde sus colinas.



Nos llamó poderosamente la atención el siguiente cartel que encontramos en un Starbucks (cadena de cafeterías) el cual advierte que el café que venden contiene sustancias reconocidas por el estado de California como posibles causantes de cáncer. Ya habíamos visto uno en un Mc.Donalds pero nunca en una cafetería. Para reflexionar…



La próxima parada fue en lo de un compatriota que conocimos en la ruta y nos invitó a su casa. Luiggi y familia viven hace muchos años cerca de San Francisco y nos recibió con picada, ñoquis y milanesas a la napolitana. Un personaje súper simpático que tiene una gran familia. ¡Gracias!



Para el 2 de abril de 2014 nos encontrábamos atravesando el Golden Gate en San Francisco rumbo al norte hacia Santa Rosa.



En el camino paramos en un lago con mucho césped alrededor a almorzar. Defendimos a capa y espada nuestros sándwiches y sobrevivimos a la invasión de patos hambrientos con mucha valentía.



Nos despedimos con esta postal de San Francisco. Eso es tó, eso es tó, eso es tooodoo amigossss!



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso relato!!! Cuánta gente excepcional estan encontrando, como siempre! Mi agradecimiento a todos ellos por ayudarlos! Mrs Nora

Anónimo dijo...

lo que siempre digo, cuanta gente que se conoce y comparte la aventura, mi agradecimiento tambien. Ahora yo digo, problemas mecanicos graves y no, peligros en las rutas y en las calles, pero YERBA MATE, consiguen no???? sino seria el caos!!!!

Anónimo dijo...

fue la voz y el decir de Don Alfredo

Anónimo dijo...

muy impresionado, pero, muyyyyy impresionado, por la foto del Golden Gate, con el mate........ni un papelito ni nada en la parte del frente de la Besta!!!!! muy impresionado...o fue un orden del momento para la foto...yo que no estoy viajando, tengo un lío terrible!!!! chapeau....por eso...y por todo el resto por supuesto, pero eso es increíble!!!! Michel

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