La Riviera Maya


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Antes de comenzar a relatar nuestra nueva entrada vamos a responder una pregunta que nos viene azotando apenas pusimos un pie en Méjico… NO conocimos al Chavo del 8 así que no sabemos cómo está, por favor no insistan. Terminada la aclaración proseguimos con lo que nos atañe, o sea, con la descripción de lo acontecido en el último país latinoamericano que transitamos y el primero denominado “norteamericano” que visitamos, con Besta y todo.
El 20 de noviembre de 2012 ingresamos a Méjico. Apenas terminamos los trámites aduaneros cargamos combustible a un precio más razonable, ya que la Besta estaba funcionando con las últimas gotas del costosísimo diésel beliceño.
Luego comenzamos a ir rumbo al norte para visitar la Península de Yucatán, o por lo menos su famosa costa caribeña llamada Riviera Maya. Luego de una noche en Bacalar llegamos a Mahahual donde disfrutamos de la playa y también pudimos ubicar nuestras primeras artesanías en el lugar. Mahahual es un pueblo que vive del turismo y depende de la llegada de los cruceros internacionales a su muelle.





Todo el mundo se revoluciona cada vez que llega uno de estos edificios flotantes y preparan sus puestos de artesanía con esperanzas de que un “gringo” les salve el día. Por suerte la llegada de los buques es regular así que mucha gente puede vivir de esta manera. Hicimos noche al lado del faro, el cual nos sirvió de sombra a la mañana dejándonos dormir un poquito más de lo que dormiríamos si estuviéramos a pleno sol. Cuando la Besta se calienta… se calienta en serio.



Transitamos la autopista de Quintana Roo, sin perdernos los pequeños pueblos que nos gusta conocer y donde encontramos más tranquilidad para cocinar.




Para el día 25 ya estábamos en Tulúm, un pueblo “hippie” medio extraño. Se pueden encontrar hoteles de 340 dólares la noche por persona al lado de un camping súper económico. Además en la zona hotelera de Tulúm no hay luz eléctrica de red, se pueden ver varios generadores eólicos y pantallas solares, como así también equipos generadores a combustible convencional. De todas maneras el lugar es increíblemente agradable, con arena muy fina y blanca y un mar turquesa increíble. El ambiente es relajado y todo el mundo anda con una onda distendida. Nosotros hicimos algunas noches en una Pemex (las estaciones de servicio del Estado Mejicano) y otras en la zona hotelera directamente en la calle, ya que el lugar es muy seguro. El pueblo de Tulúm está a 6 kilómetros del mar y comenzó como un parador de la ruta principal que lo une con Playa del Carmen más al norte y Cancún.


Aimé testeando si las palmeras de Tulúm son tan ergonómicas como las de Belice.

El 30 de noviembre llegamos a Cancún ya que estábamos por recibir la visita de la familia, muy ansiosos fuimos al aeropuerto a buscarlos para pasar unos días en una de las ciudades más famosas de Méjico.
Entre felicidad, lágrimas y emoción nos reencontramos con Jorge, Aye, Pato y Raquel, la abuela todo terreno que a sus 92 años salta de lancha en lancha en las excursiones y cuando todo el grupo llegaba fundido al hotel a la noche preguntaba -¿y ahora que hacemos? ¿dónde vamos? (danos un respiro abuelaaaa).
El 2 de diciembre festejamos el cumpleaños de Guille en una parrilla, el mejor regalo que le podían haber hecho.



Con ellos pudimos conocer muchos lugares, como la Isla Mujeres, en frente de Cancún. La misma es el primer lugar donde sale el Sol en Méjico y además tiene excelentes lugares para hacer snorkel.



También fuimos a las ruinas mayas de Chichen Itzá, donde se encuentra una de las pirámides más espectaculares construidas por esta civilización.



Luego nos volvimos para Tulúm donde se encuentran las famosas ruinas a las que les dedicaremos más detalle en la próxima entrada del blog.



Para terminar de pasar estas vacaciones en familia visitamos uno de los lugares más increíbles, el Grand Cenote.



Toda la zona de la Riviera Maya tiene un suelo de material muy poroso que se degrada muy fácilmente. Con las filtraciones de agua subterránea se han formado grandes huecos que asoman a la superficie los cuales se llaman Cenotes. Es como un acceso a la napa de agua que por estos lugares es muy superficial. Los Cenotes están casi todos interconectados formando una red de más de 60 kilómetros. Algunos buzos aventureros se animan a recorrer algunos pasadizos oscuros para entender más sobre este complejo laberinto de cuevas y túneles naturales. Nosotros nos limitamos a hacer snorkel en el Gran Cenote el cual es muy seguro y fascinante. La transparencia del agua es espectacular como se puede ver en las fotos.



Por último conocimos Akumal, la playa preferida por las tortugas marinas para desovar.



En la misma se está haciendo un gran trabajo protegiendo los huevos hasta el momento del desove garantizando el nacimiento de una gran cantidad de nuevas tortuguitas.



En el lugar también se puede snorkelear y si uno tiene mucha suerte encontrarse con una gran tortuga gigante.



Siempre es una carga adicional de pilas recibir a la familia, nos hizo muy bien su visita.



Nos despedimos de ellos el 11 de diciembre e inmediatamente salimos rumbo a Playa del Carmen. El objetivo era hacer la temporada en el lugar para juntar algo de dinero. Es impresionante la cantidad de compatriotas que hay en esta ciudad. Una comunidad de viajeros de todo tipo que vienen en búsqueda de buenas playas y trabajo también. Justo cuando llegamos las leyes inmigratorias cambiaron y ahora son más exigentes con el papelerío para poder trabajar en la zona. Además la venta de artesanías está prohibida terminantemente así que el panorama se complicaba bastante. Estuvimos algunos días viviendo en medio de dos enormes hoteles todo incluído hasta que pudimos conseguir trabajo. Primero Aimé consiguió de camarera en un restaurant italiano el cual también pintamos parcialmente.





Después ambos entramos en una empresa que vende puros cubanos como encargados de dos sucursales diferentes.



Bien ocupados nos encontró Navidad y Año nuevo, los cuales festejamos con nuevos amigos viajeros, en la playa. La banda se fue agrandando motivada por los clásicos “sánguches domingueros” que servían de excusa para ponerse al día sobre los hechos más importantes acontecidos a la comunidad argentina en Playa del Carmen en la semana. Además de intercambio de información para posibles “chambas” (expresión que se refiere a “trabajos” o en Argentina “changas”). De una reunión de Sánguches Domingueros podías salir consiguiendo un trabajo como, repartidor de volantes, fotógrafo de excursiones, extra de una telenovela mejicana, etc.









7 comentarios:

Ariel Moreno dijo...

Que increibles aventura y que increible la abuela! Aguante la abuela! tengo nueva heroina.

Anónimo dijo...

Qué buenas las fotos! Pero cortaron un poco abrupto, no? jajajaja Mrs Nora

Anónimo dijo...

Que lindo la rivera maya!!!!! Hermoso estan! Pero el premio lo tiene Raquel esta vez... ya su segundo viaje! y aventurera!!! Que grande la abuelaaaa!!! Los queremos muchisisismoooo... y los extrañamooss!!!!! Pachi, Nahi y Lihuen!!!

Anónimo dijo...

YO COMI SANGUCHE DOMINGUERO!

Silvinisima =)

Anónimo dijo...

como siempre, hermosa y llamativa fotografia. un 10 para uds.
Besos y abrazos
Papa Alf

(pd. que paso que no publicaron mi comentario de la actualizacion anterior??? heeeeeeeee??? )

Anónimo dijo...

¡Hola chicos! Este viaje que ustedes están haciendo es el sueño de mi vida. Las idas y venidas de la vida no me permitieron hacerlo, ayer cumplí 40 años y ya lo veo lejos, pero encontrar este blog de ustedes me da la alegría de disfrutarlo a través de ustedes. No dejen de seguir publicando.
Veruquita (argentina)

Anónimo dijo...

Gracias por compartir, como siempre atrapante, siga la fuerza y la suerte. Besos

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