Nadando con tiburones


Ver belice en un mapa ampliado

El ingreso a Belice fue algo impactante y extraño ya que desde el primer trámite aduanero debimos hacerlo en inglés. Lógicamente, ya que éste pequeño país era una más de las tantas colonias inglesas en América. Inclusive en los actuales billetes todavía se puede apreciar el rostro de la reina, creémos que Isabel o alguna de esas señoras que no laburaron en su vida.
El seguro para la Besta es obligatorio pero lo contratamos solo por una semana así que no fue tan costoso. La buena noticias fue que la abultada visa que debíamos pagar los argentinos para ingresar a Belice ya no se cobra.
Si bien nuestros planes de ruta eran rumbear para la Capital (Belice City) nos hablarontan bien de un lugar llamado Placencia que decidimos desviarnos hacia el sur. Sabia decisión la nuestra, ya que cuando llegamos nos encontramos con uno de los lugares más bonitos que visitamos en todo el viaje.



Parece que América no deja que perdamos nuestra capacidad de asombro. Placencia es una península de forma alargada y delgada que corre paralela al continente, en muchos casos se puede ver el agua a ambos costados de la ruta a medida que se transita por la única calle que existe para llegar a la punta.



Lujosos emprendimientos habitacionales y hoteles están floreciendo en el lugar. El pueblo conserva el toque humilde y cálido del Caribe con una población afrodecendiente muy grande con marcada influencia de la cultura Rasta.



También se encuentran muchos “gringos” dueños de casas y yates en su mayoría y por supuesto una pequeña pero muy característica población de …. Argentinos, como en toda América.



Nos ubicamos en un estacionamiento a metros de la policía y a pocos pasos de una playa espectacular color turquesa. Lo único que nos faltaba era la ducha pero siempre se puede improvisar algo.



El lugar es simplemente perfecto, deseamos profundamente que no sigan construyendo más hoteles, casas y muelles de cemento o será otro paraíso arruinado por la absurda modernidad. Y decimos esto ya que vimos que estaban construyendo un embarcadero de cemento y una grúa decidió pegarse un chapuzón.



Luego de tres días perfectos seguimos rumbo a la capital ya que nos habían comentado que en un cayo en frente de la misma se podía hacer snorkel con tortugas y tiburones.
Belice City está bastante venida abajo, y todos coincidían que era super peligrosa. Por suerte llegamos con el dato de un estacionamiento en un hotel llamado Radisson el cual era seguro. En realidad dormimos estacionados afuera pero al lado de la caseta de seguridad.
Al otro día tomamos el ferry hacia Cayo Caulker y después de encontrar un hotelito decente fuimos a averiguar por la excursión. La misma costaba U$s 50 por persona, logrando superar ampliamente nuestro presupuesto. Por suerte la encargada y empleadas del lugar eran todas mujeres que saben apreciar la artesanía de calidad (!?)y nos compraron gran cantidad de aros y anillos. Además nos permitieron venderles a nuestros compañeros de excursión así que nos salió prácticamente gratis la aventura. Otra persona con muy buena onda fue la dueña del hotel donde nos quedamos, nos dejó pagarle la habitación con artesanías. A la mañana siguiente estábamos navegando en el velerito junto a otras 12 personas rumbo al segundo arrecife de coral más grande del mundo. La excursión consta de tres paradas para hacer snorkel en diferentes lugares. Pudimos darnos el gusto de nadar con tiburones, manta rayas y tortugas marinas, privilegio que sólo tienen los buzos profesionales y los que acuden a las modernas cárceles de animales como Mundo Marino o similares.





Pero allí los animales están libres y se los puede observar en todo su esplendor. Fue de esas experiencias por las cuales agradecemos haber tenido el coraje de salir de viaje.
El coral está perfectamente conservado y posee unos colores que jamás habíamos visto. La vida se hace presente de una forma indescriptible en el arrecife, para donde uno mire ve algo moverse.








Para la tardecita estábamos otra vez en la isla e inmediatamente tomamos el ferry nuevamente a la Capital para reencontrarnos con la Besta sana y salva después de haber dormido toda una noche en la calle sola.
La semana se pasó volando y cuando queríamos acordar estábamos en la frontera haciendo los papeles de salida. Belice nos dejó un breve pero grato recuerdo y prometimos volver algún día, como hacemos con todos los países que visitamos bah.

Destacamos la cálida atención y la maravillosa experiencia que nos dejaron vivir la gente de Raggamuffin Tours ... totalmente recomendable si quieren tener una aventura inolvidable:



Front Street towards the split, Caye Caulker, Belize
+1.501.226.0348
info@raggamuffintours.com
www.raggamuffintours.com

7 comentarios:

Mabel dijo...

BUENISIMO CHICOS! Lo de la paleta nueva de colores me encantó como así también animarse a nadar con tiburones!! tremendo.! Esperando la próxima publicación quedamos! Besos! Martina y Mabel

Anónimo dijo...

Bellisimo!!! Ojala se repita la experiencia en Tulum! Mrs Nora

Anónimo dijo...

Como siempre hermoso el relato, la experiencia y las fotos (las sacaron vs las de bajo el agua?) Abrazos y ....que siga la aventura!! Mucha suerte y felicidades!! Edgardo B. Blanca.

aprendiendo a viajar dijo...

si Edgardo, las sacamos nosotros, el agua es tan transparente que es como sacar fotos afuera del agua jejeje

ABRAZO!!!

Anónimo dijo...

LAS MEJORES FOTOS DE TODO EL VIAJE!

Silvinisima =)

Anónimo dijo...

increible, impresionante, espectacular. De lo mejor que vimos y es decir mucho.

Besos y abrazos Alf y Pupi

(espero que publiquen este comentario, no como el anterior GRRRRRRRRRRRRRRRR)

Paja y Barro dijo...

Que preciosidad de lugares, y qué suerte que lo estéis viviendo.
Aprovechad y disfrutad, ya llegará el momento de parar.
Abrazos!

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