A veces los sueños son realidad...


Ver pueto viejo a la fortuna en un mapa más grande

Costa Rica, uno de los países más promocionados turísticamente hablando de América nos recibía con un calor abrasador, ese calor que uno extraña de sus afectos lo brindaba un país con su clima caribeño.
El verde exuberante se hacía presente en el mismo momento que cruzábamos la frontera haciendo el deleite de éstos dos intrépidos viajeros amantes de la madre naturaleza.



El país está dividido en tres franjas bien definidas: la costa Pacífica, la parte de volcanes o Central y la costa Atlántica o caribeña. Ésta última era el próximo destino al cual llegaríamos el 24 de mayo de 2012. El pueblo más importante de la zona es Puerto Viejo, típico pueblo caribeño “descubierto”, sin gran alboroto y lleno de gringos ávidos de oferta turística no del todo satisfecha. Como veníamos de varios días de montaña estábamos desesperados por llegar al mar. La tarde noche se hizo presente y todavía no habíamos ubicado un lugar cómodo para estacionar a la Besta que estaba a una temperatura más aconsejable para tomar un baño turco que para dormir placidamente.
Pregunta viene, pregunta va, caímos ya de noche en una playa llamada Arrecife, en el sector de Punta Uva, a unos ocho kilómetros de Puerto Viejo. Estacionamos al lado del mar entre unas palmeras siempre chusmeando que no haya cocos peligrosos que puedan caer sobre el tercer integrante de la travesía, o sea la Besta.
Como ya no veíamos nada decidimos acostarnos a dormir y mañana ver donde nos ubicábamos. Al otro día nos despertamos y “pispeamos” por la ventana de la “pieza principal” (en realidad es la única que tenemos y en general es el comedor también) y no entendíamos bien lo que veíamos. ¿Estábamos viendo un protector de pantalla de Windows? ¿o era un folleto turístico sobre la Polinesia? Ninguna de la dos, era simplemente el paraíso al cual habíamos llegado, el lugar que soñamos desde que salimos de viaje. El sitio era simplemente perfecto.





Tanto nos gustó el lugar que no nos movimos de allí por un mes completo, salvo contadas incursiones de reabastecimiento al pueblo. Al mar lo teníamos al lado, tan cerca que una noche el agua tocó la rueda trasera de la camioneta suavemente.



En el lugar nace un arrecife de coral espectacular para hacer snorkeling, la transparencia del agua amerita a realizar tal deporte.



En una palmera habitaba una familia de pájaros carpinteros y en otra que estaba justo arriba de nosotros un oso perezoso de lo más perezoso que hemos visto en los últimos tiempos.


El vecino carpintero no hacia prácticamente ruido.



No sabía si descansar un ratito o acostarse a dormir la siesta

Monos araña y aulladores pasaban todos los días por los árboles como en procesión de equilibristas.




El cangrejo barría a diario su casa, como nosotros, debido al arena.


Para comer, la playita ofrecía cocos y limas que nos refrescaban del agobiante calor.



El agua era tan transparente que hasta para lavar los platos servía, luego los dejabamos en el secador solar.



Por estos pagos hay una comunidad de argentinos que llegaron atraídos por la belleza de la playa y se quedaron para siempre. Conocimos a varios y descubrimos gente muy buena onda. Les queremos agradecer mucho por su amistad y apoyo a Lucas, Maru y familia, compatriotas viajeros con los cuales compartimos lindos momentos y hasta unas pizzas de rechupete.



En una de las incursiones de reabastecimiento de comida en el pueblo nos encontramos con Ana y Mati, argentinos que andan con sus mochilas y que conocimos en Boquete, Panamá. Estaban algo complicados con el tema de no poder sacar sus ahorros por las restricciones impuestas por el gobierno argentino y andaban buscando trabajo para que no se acabe su sueño de viajar. Nos acompañaron dos días en la playa durmiendo en la carpa comedor hasta que por fin consiguieron trabajo y pudieron acomodar su situación. Disfrutamos mucho su compañía.
Una tarde salimos de excursión para el pueblo vecino llamado Manzanillo, casi en el límite con Panamá. La travesía en bicicleta demostró que estamos en un óptimo estado físico. (donde dice “óptimo” reemplazar por “calamitoso”).



A las dos semanas de estar viviendo al lado del mar aparecieron Joaquín y Clara, en su Westy, para hacerse vecinos nuestros. Los chicos venían de Panamá también.
Otra pareja que conocimos son Alejandro y Bernarda, también argentinos que andan recorriendo América de mochila y con los cuales terminamos de cerrar un grupo genial.



Entre los ocho nos la pasábamos todo el día en la playa y a la noche a cenar todo casero. De esas juntadas culinarias surgieron desde pizzas a la parrilla hasta ñoquis caseros.



Y hasta nos animamos a hacer pan de ajo a la parrilla, si señora, se puede hacer tranquilamente y el gustito a leña es impagable, aunque sea leña de palmera.



Éramos concientes de que debíamos seguir viaje ya que se aproximaban las vacaciones de Julio en Costa Rica y existía la posibilidad de vender muy bien artesanías en los centro turísticos más desarrollados de la Costa Pacífica. Pero costó tanto moverse de ese paraíso que llegó un punto que deseábamos que llueva así teníamos una excusa para irnos.



Además los nuevos amigos hacían más difícil la partida. Pero un día nos pusimos firmes y decidimos salir nuevamente a la ruta.

Y así el 22 de junio salimos rumbo a La Fortuna, un pueblo en la montaña al pie del imponente volcán Arenal.
El pueblo es muy pintoresco y tranquilo, dormimos a una cuadra de la plaza principal en plena calle. Cuando nos levantábamos a la mañana la vista era majestuosa. El volcán Arenal estuvo en actividad hasta no hace muchos años, despidiendo gran cantidad de lava que se dejaba ver de noche, actualmente cesó su actividad.



En la zona hay varios arroyitos los cuales nacen cerca del volcán y son de agua termal. El único que pudimos encontrar que era gratuito estaba súper escondido, allí se unían dos arroyos, uno de agua fría y otro de agua caliente, temperatura para todos los gustos. Escuchamos quejarse bastante a la gente de que ya casi no quedaban sitios públicos para disfrutar de la naturaleza, hoy en día manda el signo dólar en arroyos, ríos, montañas y cascadas en la zona.
El domingo 24 de junio de 2012 conocimos a Rony, un “tico” (costarricense) que tiene un restaurante llamado “Anch´ io” de comida italiana, el cual nos ofreció vender nuestras artesanías en el local. Aceptamos con gusto y nos fue muy bien. Pegamos muy buena onda con Rony, una persona más que generosa y simpática. Al otro día acordamos hacer empanadas argentinas ya que tenía antojo hace varios años, así que pusimos manos a la obra, con masa casera y todo según receta de la abuela Raquel.



Comenzaron a sumarse comensales, más los empleados del restó en total cocinamos 74 empanadas y nos dimos una panzada como nunca se recordó en La Fortuna.



Las malas lenguas cuentan que Guille se comió 15 empanadas. Esa noche Rony nos dejó el restaurante para que estacionemos, usemos los baños y todo lo que quisiéramos, no podíamos creer la confianza que nos tuvo. Cabe aclarar que el local es totalmente abierto, o sea, sin paredes y él siempre deja hasta los manteles puestos a la noche y nunca le faltó nada inclusive sin tener nadie que lo cuide. La inseguridad es nula prácticamente.
Al otro día nos levantamos, nos lavamos la cara y los dientes en los baños impecables del restaurante y desayunamos en una mesita como si todo fuera nuestro.



Para colmo Rony nos dejó de regalo dos porciones de brownie increíbles que no duraron más de dos matecitos. Gracias Rony por tanto cariño, nos veremos en la ruta.

Y asi nos vamos despidiendo, una entrada con exceso de fotografías, esperamos que les haya gustado.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Holaaa!, gracias por tanta belleza de gente y lugares y dejarnos compartir su viaje, que siga la aventura y la suerte los acompañe, besos y abrazos

Anónimo dijo...

soy pablo un lector que disfruta ( y toma nota)de todo el viaje.
Realmente les tengo la mas SANA envidia del mundo !!!!!
Que la buena onda los siga acompañando!!

Anónimo dijo...

todo esto es increible.!! Estoy en Gral Pico (La Pampa) leyendo sus aventuras y me corre una rara sensacion x el cuerpo.. es practicamente soñado! Me gusto mucho la frase "monos como en procesion de equilibristas".. y mas aun la vista qe pegaron desde la habitacion. Parece qe PAnama es un paraiso perdido, como escapado de un sueño. Les mando un saludo, y espero todo siga tan lindo.. Nacho Lopez .-

Anónimo dijo...

wuaaaaaaauuuuuuuuuuuuu...sin palabras!!!!!!disfrute de cada foto y palabras!!geniosss!!sigan con esa increible energia q dan y reciben en cada pasito...los queremosss!!PURA VIDAA MAES!! pachi, lihuen y nahi!!!
p.d:nos hicieron replantear el camino viendo sus fotos de arrecife!!!jaja!!

diegonobile@hotmail.com dijo...

felicitaciones chicos !! q buen viaje estan haciendo !! nosotros salimos tras sus pasos para el 15 de septiembre de este año, esto va a ser como la biblia. jajaj

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