A veces los sueños son pesadillas

Por dónde empezar… fueron tantas las cosas que sucedieron que es difícil ordenar la mente, inclusive hoy después de varios días. El velero del capitán belga Phillipe que nos cruzaría hacia Panamá pasando por las hermosas islas caribeñas de San Blas y todos los chiches saldría el 15 de marzo de 2012 del puerto de Cartagena.
La Besta estaba en un container camino a Panamá también pero por buque de carga y no la veríamos por varios días.
Con nosotros viajaban Joaquín y Clara, los chicos con los cuales compartimos el container y nos hicimos súper amigos en poco tiempo. Además se sumaba a la tripulación el estadounidense Aaron, un chico que venía viajando a dedo desde Argentina. El velero tenía la capacidad colmada, es más, lo vimos algo pequeño al zarpar pero no había problema, en San Blas estiraríamos las piernas, el Caribe todo lo cura.
Según el capitán serían 38 hs. de navegación hasta San Blas así que era mejor salir a la tarde noche para llegar en la mañana temprano y así poder sortear la barrera coralina que defiende las islas de las grandes olas del Atlántico.
Alrededor de las seis de la tarde nos despedimos de Emmanuel y Luciana, los chicos de la Fiorino, jurando que nos íbamos a reencontrar en el camino, deseándoles muchísima suerte y buenas rutas.




Nos subimos todos al velero y ya era de noche, estábamos anclados en la Bahía de Cartagena y el capitán nos llevó hasta el barco en el Dingui, que vendría a ser un inflable pequeño con motorcito.



Luego dijo que tenía que despedirse de unas personas y que en un rato volvía. Ahora estábamos solos en el velerito y aprovechamos para acomodar la comida y el agua.
Estaba bastante sucio todo pero entendíamos que era un soltero y a veces es así. Con Joaquín y Clara decidimos definir quien dormiría en el único camarote privado con una partida al truco la cual obviamente ganamos nosotros y de inmediato colocamos nuestras mochilas allí. Los chicos dormirían esa noche en lo que era la mesa que se transformaba en cama y no distaba mucho en dimensiones a la Westi o a la Besta.
De repente Aaron, que estaba en cubierta, comenzó a pedir ayuda, un barco enorme de acero se venía hacia nosotros que estábamos anclados sin poder hacer nada. El barco se acercaba muy despacio, tan lento que pudimos lograr sostenernos todos contra él y con el esfuerzo mover lentamente el velero y así evitar que nos choque. El mar en esa bahía es poco profundo y súper calmo por suerte. Cuando volvió Phillipe le contamos del asunto y ni nos escuchó.
Arrancamos el motor y salimos para la aventura, no navegamos más de 30 minutos cuando otro barquito más pequeño nos advierte que íbamos en contramano, que la salida de la bahía era para el otro lado. Ahí ya empezamos a preocuparnos un poquito. Pegamos la vuelta y ya totalmente de noche retomamos el camino correcto, pero lamentablemente nos quedamos encallados en un banco de arena.




Luego de luchar unos cuantos minutos el capitán decidió llamar a la guardia costera para que lo remolquen y así poder sortear el obstáculo. En ese momento ya estábamos muy tensos y sólo queríamos que el velero salga de una vez por todas a mar abierto. Había sido una semana muy dura de trámites y burocracia y lo único que imaginábamos era llegar a San Blas y estar bajo una palmerita tomando una cervecita.
Nos acostamos temprano, Philipe dijo que navegaríamos toda la noche con piloto automático así que no había problema alguno.




Nos fuimos todos a dormir, en medio de la noche nos despertamos por el tremendo movimiento de la embarcación, inclusive entraba agua por el techo y tuvimos que cerrar las ventanitas, no se podía estar de pie en ningún lado y las olas superaban la altura de cubierta. Todo eso nos lo habían advertido, mucha gente se marea, descompone y demás cosas pero era el precio que había que pagar, el velero no corría riesgo alguno por suerte.
A la mañana siguiente algunos estábamos descompuestos y no pudimos salir de la cama que se seguía moviendo terriblemente, no era una hamaca, era más bien un lavarropas. Del camarote podíamos ver como aparecía el horizonte, luego el mar y vuelta a aparecer el horizonte. Se rompió un vidrio por el movimiento en cubierta y eso nos preocupó un poco.




Ese día lo pasamos tomando pastillas para no vomitar y tratando de hidratarnos bien, aunque era muy difícil. La segunda noche fue igual de agitada, las olas castigaban durísimo al barquito pero sin embargo ya estábamos cerca de San Blas, sólo había que aguantar hasta la mañana para entrar al arrecife y ahí el mar sería súper planchado hasta la costa. Nos despertamos con el sol, entusiasmados, cuando Phillipe nos comunica que se rompió la hélice del motor y no podríamos ingresar a San Blas, debíamos seguir viaje en mar abierto hasta Panamá, navegando con las velas. Además el GPS náutico que poseía estaba perdiendo pantalla y cada vez se veía menos. La noticia cayó como un baldazo de agua fría, algunos estábamos verdaderamente mareados y Aimé no tomaba agua ni comía hacía dos días. El movimiento continuaba hasta que se hizo de noche, en ese momento se intensificó. Esa noche la pasamos verdaderamente mal, sobre todo por la poca moral, se nos arruinaba el viaje y encima sufriríamos el mareo dos días enteros más, podríamos haber ido en avión y nos evitábamos todo esto.
En medio de la noche una ola golpeó el velero y vimos como se caía todo en el barco, nos asustamos mucho, sobre todo porque estábamos en manos del capitán ya que era el único que sabía navegar con velas solamente. El lugar se volvió claustrofóbico, no había donde moverse ni cómo, la noche totalmente a oscuras en ese mar agitado no hacía más que complicar la situación. La tormenta fue aterradora, los ruidos que se escuchaban en cubierta indescriptibles y el caos dentro del velero enorme.
Apenas salió el sol nos levantamos después de otra noche en vela y Phillipe nos comunicó que el GPS casi no tenía pantalla o sea que no se podía saber prácticamente dónde estábamos aunque seguíamos en la última dirección por lo menos. Pero lo peor fue cuando nos dijo que se había partido el mástil accesorio y la vela más grande de las dos que poseía el velero estaba inutilizada. Y por si fuera poco la única vela que estaba desplegada estaba rajada!.
Nos miramos entre nosotros y no entendíamos lo que pasaba, o no queríamos, porque todos éramos concientes de que estábamos en el mar abierto, sin motor, sin GPS, sin vela principal y con una vela rota. Lo único positivo era que el viento soplaba en dirección a Panamá, el resto era un desastre.
No entendíamos cómo una persona puede salir con un velero en condiciones tan precarias a llevar gente a una travesía semejante, el capitán sabe cuál es el límite de su barco y en las condiciones en que se encuentra, nosotros no sabemos nada de navegación, no podíamos evaluar eso antes de partir, la impotencia era enorme pero a su vez no se podía pelear ya que si no maniobraba Philipe no lo haría nadie. Por la tarde por fin divisamos tierra en el horizonte, muy lejos, pero era Panamá, sólo quedaba rogar que no cambie el viento para llegar al día siguiente.
A la noche estábamos muy preocupados porque Philipe no se podía dormir en ningún momento, no tenía un ancla del largo suficiente para la profundidad en que nos encontrábamos y si dejaba de navegar para reposar corríamos el riesgo de que el velero sea tumbado por las tremendas olas.
Para colmo… si, hay mas colmos… la batería no funcionaba bien y por eso no podíamos prender las luces, en un momento un buque de carga enorme nos pasó más que cerca sin advertir nuestra presencia, si nos golpeaba ni se hubiera enterado. Era como transitar de noche una autopista llena de camiones en un karting sin luces.

Aimé estaba deshidratada y en muy mal estado, casi ni se movía y todos estábamos muy preocupados, menos Philipe que ni siquiera preguntaba por su estado.
Al otro día llegamos a pocos kilómetros de la costa, al mediodía lo increpamos al capitán para que llame a los guardacostas para que nos vengan a ayudar pero no nos hizo caso, él quería llegar por sus propios medios a la tierra, aún con el barco semi destruído. Enganchó el gomón inflable al velero y quería arrastrar el mismo hasta el puerto de Portobelo, tarea imposible que roza el delirio. Aimé debía abandonar el barco y reposar, hidratarse y quizás ir al hospital ya que era serio su estado. Cuando las cosas ya estaban a punto de irse de control pasó una lancha de un club de buceo a la cual le hicimos señas de forma desesperada y nos vino a ayudar. Con las últimas fuerzas subimos a Aimé a la lancha y nos llevaron a tierra firme. Joaquín, Clara y Aaron se quedaron con el delirante capitán, nosotros llamaríamos a la policía cuando llegáramos.
Nos dejaron en Octopus Garden, un sitio de buceo lindísimo con alojamiento a la orilla del mar.




Los dueños muy atentos nos ayudaron en todo y hasta se ofrecieron a llevar a Aimé al hospital. Después de esperar unas horas reposando y tomando sales rehidratantes poco a poco fue volviendo a tener color, a las pocas horas ya se sentía mejor pero muy debilitada después de 4 días sin comer ni tomar agua prácticamente.
Los de la Policía Costera remolcaron el velero destartalado hasta el muelle de Portobelo. Al capitán sólo le cobraron por el remolque, el inconciente seguramente va a seguir viajando con gente inexperta en navegación y estafando inocentes. Sólo hasta que suceda una fatalidad la policía va a poder detenerlo, es lo que nos dijeron. De todas maneras aceptamos parte de la culpa por haber sido confiados, aunque ese tipo de viajes lo han hecho cientos de viajeros y no han tenido problemas más que algún mareo o descompostura lógicos del agite de las olas. Pero la falta de preparación, de mantenimiento de la embarcación y la inconciencia de este tal Philipe fue tan grande que roza lo inexplicable y absurdo, parecía como si se quisiera suicidar en el mar y no le importara la gente que lleva.

Después de dos días comiendo muy sano y tomando mucha agüita ya estábamos todos otra vez con pilas como para seguir adelante, listos para ir a buscar a la Besta al puerto que llegaba ese 21 de marzo.
La moral había cambiado del día a la noche, estábamos felices, de estar vivos, de estar en Panamá en ese hermoso parador, de tener nuevos compañeros de viaje y amigos y de poder contar esta historia.
Panamá de entrada nos gustó mucho, no sabemos todavía si es por el alto contraste con los momentos vividos en el velero del terror o qué, pero le tenemos un cariño enorme de entrada.
Nos gustaría describir siempre cosas agradables pero un viaje de estas características tiene momentos desagradables también, la próxima actualización vendrá plagada de buena onda.
Nos vienen muy bien los comentarios que nos dejan, algunos no tenemos forma de responderles porque no nos dejan el mail pero sepan que les agradecemos un montón, mucha felicidad para todos y buenas rutas!!!

21 comentarios:

esmilodonte dijo...

Que bueno saber que están bien, el mar tiene su personalidad y a veces su humor es impredecible, Gracias a Dios están todos bien. Saludos desde la Isla de Margarita. un abrazo fuerte a los dos @esmilodonte

Anónimo dijo...

Qué terrible experiencia! Mejor no lo pienso! Nunca mas, chicos! Mrs. Nora

Joaquín Zaldívar y Clara Oyuela dijo...

Bueno bueno, qué lástima que chicos tan buenos como ustedes NO se inclinen por el lado de la verdad: "..decidimos definir quien dormiría en el único camarote privado con una partida al truco la cual obviamente ganamos nosotros.." No es que no nos hayan ganado, pero la apuesta era partido revancha y bueno, y ustedes ganaron sólo el primer chico antes de los altercados, ajaj. Ahora nadie les va a creer nada, jajaa. Mañana los esperamos para la revancha, ya vana ver..

Joaquín Zaldívar y Clara Oyuela dijo...

Guille, me reí mucho por momentos y por otros, reviví la sensación de angustia de estar en ese velero..ayer justo soñé con la muerte, lo primero que me vino a la mente fue el velero (solo que en el sueño estaba en un avión).
Mañana nos vemos amigos!

Anónimo dijo...

Hola ahijaducha !!! Me alegro que sigas viva , me asusté un poco con el relato pero sabía que tenía final feliz . Un besote enorme y mucha fuerza desde acá .
CHEcho

Anónimo dijo...

no me puedo ni imaginar los momentos que "sobrevivieron". Nos alegramos que los hayan superado con el temple y la actitud que los caracteriza, mas que nada en los malos momentos. Ahora disfruten Panama que dicen es espectacular.
Buena suerte y enormes besos
Papa y Pupi :)

Carolina dijo...

Chicos que experiencia!!! Pero como dice Guille esta lo bueno y algo malo tamb q se debe contar!!! Los queremos y seguimos en esta hermosa aventura!!! Besos
Caro y Chris

Anónimo dijo...

chicos!! Dios Santooo :O proximamente apareceran en discovery con "sobreviví" pero chee!! bueno lo importante es que ya paso y estan muy bien, lo que no te mata, te fortalece, no es asi? asique no pierdan nunca su objetivo y metanle q los espera, de todo se aprende, de eso se trata la vida, les mando un beso y cariñoss a ambos! Carito :)HIJA DE ROBERTO GARCIA Y LAURA, SAN MARTIN DE LOS ANDES

Paola dijo...

Vamos queridos!! fuerza!!! por lo menos no tienen que estar en pleno Florida y Av. de Mayo sorteando gente, gente, gente!!! y ni hablar moyano piquete ruido y cuanto caos mas en este Buenos Aires agitadisimo!!Hermoso viaje, paisajes y cuanta linda experiencia!!! adelante! besos y abrazos a los dos!

Ariel dijo...

Dicen que las "mejores historias" ocurren en lugares que nunca escogeríamos estar... ¡Una experiencia de vida! allí avisan cuando saquen su libro "Diarios de la Besta" =)

Anónimo dijo...

Ya paso el trago amargo, me imagino el susto, la desesperación en esos momentos en el medio del mar, pero ya todo paso,lo importante es que Aimechu y todos están con buena salud para seguir disfrutando de este viaje!!!
cuidense...
Saludos
Octavio - Romina

STELLA AREVALO dijo...

Dioooosss, en pleno relato me asuste y me asombraba de todo lo que les sucedía, Dios!!! es para morir del susto, pero afortunadamente se salvaron de ese capital loco. que increíble que permitan que puedan hacer uso de veleros en esas condiciones, que irresponsabilidad del capitán y por sobre todo, por las autoridades competentes al caso... A Dios gracias están bien y con salud, ahora a disfrutar de panamá!!! éxitos chicos... Stella Arévalo (Maracay-Venezuela)

Anónimo dijo...

A bueno.... Este capitan es un personaje de película... Ya les robo el guión, total el blog dice todos los derechos compartidos... jajaja Saludos desde Bahìa Blanca. Mauri y Ro

Anónimo dijo...

Chicos la historia es tremendaa! Me alegra mucho que la hayan podido contar.. de éstas vivencias tbien se nutre el viajero.
Graan experiencia en alta mar.. sólo para aventureros. Los bancoo.!! me inspiran..

Nacho Lopez - BBlanca.

Rubens dijo...

Pua, que aventura !!
Veánlo por el lado bueno, sobrevivieron y tienen terrible aventura para contar, ya vendrán otras más agradables.

Menos mal que no estaba yo en esas porque con lo poco que me gusta el mar si encima voy con un chiflado de esos lo termino sodomizando con el palo mayor del velero !!

jua jua jua

Anónimo dijo...

CHicoos tremendo los que les paso , a medida que leía lo que escribieron pensaba pobreess , las que le toco pasar, por suerte están sanitos y salvos! ahora a disfrutar de Panamá. Besoss Maira

Anónimo dijo...

Queridos amigosss!!! Tremendo su relato, tan detallista y aterrador desde acá... Sin dudas, es una experiencia y por suerte ya pasó...d e las 100 que salen espectacuñares, puede venir una fea... y les tocó... Espero que de ahora en adelante sea todo de 10!!! Mucha suerte en Panamá y lo mejhor con esas ventas!!! Abrazo grande! MURRAY

Anónimo dijo...

Bueno, les había escrito un mensaje más largo y re lindo en donde les decía que me encantó conocerlos, que son una pareja increíble, que disfruté mucho de su compañía y esas cosas tan comunes pero ciertas, pero se me borró; así que de alguna forma esto lo resume... De las 1000 que salen bien, a veces cae una que sale pésimo... ya pasó y ahora es sólo una anécdota! Que bueno que mi profe Aimé se haya recuperado pronto... no puedo imaginarme 4 días así!! Les mando un abrazo enorme y espero que nos veamos nuevamente!!! Suerte en Panamá, disfruten y adelante con esas ventas!! Hasta pronto, MURRAY!

WalFav dijo...

Creo que faltaba Moby Dick y al capitán este llamarlo Ahad. El relato me hizo recordar esa historia. Empecinado en lograr algo a costa delo que sea. Suerte gente!! Desde Posadas, Misiones. Argentina.

Anónimo dijo...

Vamos grandes!!!!!! Pilas para seguir recorriendo y trayendo este diario de lo que viven, buenisimo, espero que ahora ande mejor Aime, un salame el Capitan.

Abrazo nacho sangui

Anónimo dijo...

HOLA CHICOS me puse un ratito en el facebook y encontré esto y me puse a leer detenidamente la experiencia vivida y me dije ¡QUÉ CORAJE! y muy lindo a la ves de tener un compañero/a que te siga el mismo sendero .Ustedes chicos seguirán unidos hasta la eternidad ESTÁ DEMOSTRADO ¡¡¡ ADELANTE Y FELICIDADES !!!!

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