Últimos días en Sudamérica


Ver maicao _ cartagena en un mapa más grande

Nuevamente estamos actualizando esta humilde web que tiene por objetivo transmitir nuestros sentimientos a lo largo de este viaje por América rumbo a Alaska.
Y con los comentarios positivos que recibimos cada día imaginamos que no somos sólo una pareja viajando, vamos muchos a bordo de la Besta disfrutando del paisaje, sufriendo con sus rupturas y emocionándonos con la cantidad de gente increíble que conocemos en el camino. Gente que sin dudarlo también se sube a nuestro vehículo para no bajarse más. “Para el fondo por favor que hay lugaaaaaar!” .



Y con el grito del chofer arrancamos este nuevo recorrido y esta nueva visita a Colombia, frontera archiconocida ya que era la tercera vez que la cruzábamos.
El 23 de febrero de 2012 sin problemas hicimos los trámites y ya estábamos en la tierra del “Pibe” Valderrama nuevamente. Siempre transitando la ruta costera llegamos a Palomino donde hicimos noche. Ya conocíamos al dueño de la estación de servicios así que no hubo problema alguno y además llenamos el tanque, volvimos a la realidad con el precio del ACPM (así se denomina al Diesel en Colombia). De todas maneras Palomino es un buen punto para cargar combustible ya que se encuentra más o menos a mitad de camino entre la frontera de Venezuela y Cartagena de Indias y el combustible es más barato.



Al otro día visitamos la playa que en ese lugar en particular es hermosa y después seguimos viaje. En el camino también paramos a almorzar en el río que acompaña la ruta ya que se veía muy tentador y por suerte no nos defraudó, un lugar increíble.



Hicimos unos kilómetros más ese día hasta que entramos en Santa Marta y de ahí directo a la ya conocida Taganga, pueblito que nos alojó varios días y donde hicimos muchos amigos. No pasaron ni 5 horas en Taganga cuando nos cruzamos a Leandro, un chico de Tornquist que está de viaje con un amigo también de allá. Nos ofreció alojamiento y aceptamos con gusto, al rato ya teníamos un cuarto para nosotros en una casita a pocas cuadras de la costa. Leandro resultó ser muy buena onda, actualmente es dueño del bar Mojito donde se puede encontrar música en vivo casi todas las noches y las cervezas más frías de la zona. De visita estaba Juan que también es de Tornquist y ya éramos multitud, en ese humilde acto quedó inaugurada la embajada torquinstense en Colombia.



Por esos días conocimos a otra pareja de viajeros con los cuales habíamos intercambiado mails y quedamos en encontrarnos en Tanganga. Clara y Joaquín viajan en una VW Westfalia, de esas que se le levanta el techito, que está hermosa. Con ellos pegamos muy buena onda y en pocos días de conocernos decidimos hacer el cruce de las camionetas a Panamá juntos para compartir el gasto del container. Ellos salieron hace un año y también trabajaron con Héctor, el argentino que tiene la parrilla en Ecuador. Ahora mismo estaban con visitas de unos amigos, Luciana, Murray y Tomás así que eran cinco en la camioneta, aunque los amigos en unos días se volvían. Luego de un tremendo asado en la canchita de fútbol taganguera con los cinco nuevos secuaces más Sergio, nuestro amigo argentino que conocimos la última vez que estuvimos y que siempre nos recibe de maravillas, nos fuimos a dormir motivados, habíamos conseguido una pareja ideal para compartir el difícil momento del cruce a Panamá y casi de casualidad.


Perdón por la calidad de la foto pero el fotógrafo estaba ebrio.

Como los chicos que estaban de visita querían disfrutar los días que les quedaban decidimos ir todos en caravana para Palomino nuevamente. Armamos campamento al lado del mar y disfrutamos la energía del lugar.





Fueron varios días de largas charlas, mucha comida hecha al fuego directo, mate y tranquilidad.



Hicimos una caminata hasta un pueblo indígena Kogi al borde del río Palomino que fue bastante dura, uno se interna en la selva unas 2 horas con un calor insoportable y el terreno es muy irregular y montañoso.



Cuando llegamos al pueblito pedimos autorización para poder bañarnos en el río pero no tuvimos suerte. De todas maneras no nos enojamos, los indígenas por esos lados son perseguidos por el hombre blanco, desplazados de sus tierras sagradas para poner allí vacas. Es por eso que son muy celosos de su territorio, por suerte esa gente cuida la naturaleza y sabe vivir en armonía con ella. Muy respetuosamente volvimos por nuestros pasos un poco defraudados por no habernos podido refrescar, de todas maneras en el camino de vuelta descubrimos otro lugar por donde se puede acceder para uno darse un chapuzón y lejos del pueblo indígena para no molestar.



Varios integrantes de la tribu Kogi nos cruzamos en el camino. En un momento nos topamos con dos niñas que venían de atrapar una iguana y estaban muy contentas por el banquete que se venía.



Poco más de una semana nos quedamos en Palomino, después de despedirnos de Luciana, Murray y Tomás nos fuimos con Joaquín y Clara para Cartagena.
Anduvimos bastante despacio ya que la Westi (apodo de la Westfalia de los chicos) andaba con problemas de temperatura y la Besta con problemas en el embrague. Con las dos camionetas enteritas pero delicadas llegamos a Cartagena donde nos esperaba el desafío más grande de los últimos meses, cruzar nosotros y los vehículos a Panamá, tan cerca y tan lejos a la vez.
El 8 de marzo de 2012 nos fuimos a desayunar al muelle turístico en Cartagena y enderezamos la palmera que habíamos plantado hace unos seis meses con los viajeros del Renault 12 Samanta y Pelu. Estaba un poco maltrecha la pobre pero verde y viva, esperamos que llegue pronto la temporada de lluvia.



Vendiendo artesanías en la Plaza Fernandez de Madrid dentro de la Ciudad Amurallada, conocimos a otra pareja de argentinos que viajan en su Fiorino, Luciana y Emmanuel salieron hace seis meses de Buenos Aires y se dirigían para Venezuela. Muy buena onda estos chicos también, ya podíamos jugar al truco de a seis y todo!!.



En menos de dos días en Cartagena definimos que cruzaríamos la Westi de Clara y Joaquín y nuestra Besta con una empresa llamada Enlace Caribe ya que nos pasaron el mejor precio para embarcar las dos camionetas juntas en un container de 40 pies.
Dejamos los datos para otros viajeros interesados:

Enlace Caribe Ltda.
Manga, 3a. Avenida No. 26-47
Oficina 103
Ph +57 (5) 660 9495
Mob + 57 315 758 5872
Cartagena, Colombia

Preguntar por Sonia o Luis Ernesto.

Ahora debíamos ocuparnos de cómo cruzar nosotros.
Para llegar a Panamá hay tres formas, la primera es por Capurganá, en las llamadas “lanchas de la muerte”, luego bote y una avioneta hasta el vecino país. Esta opción la descartamos ya que varios viajeros nos dijeron que las lanchas son muy peligrosas, que no es tan barato como dicen y mil cosas negativas más. La segunda opción, más cómoda y sencilla es por avión. Y la tercera es en algún velero que realiza el recorrido pasando por las islas San Blas las cuales nos describieron todos como un verdadero paraíso virgen en el mar Caribe. Esta última modalidad nos tentó mucho y averiguando pudimos dar con algunos capitanes que de forma particular realizan el recorrido más barato por el simple hecho de que no hay pasajeros tan seguido y deben volver a Panamá, antes de volver solos te hacen rebajas de hasta el 70% del precio original que es de U$S 450 aproximadamente.



Después de mover algunos contactos y entrevistarnos con varios capitanes los cuales no nos inspiraron tanta confianza o no querían aflojar el precio dimos con un chico que venía viajando desde Bélgica en su velero y quería cruzar a Panamá. Nos pareció interesante ya que decía que si queríamos podíamos parar más días en San Blas y así disfrutar más de las islas. Además saber que había cruzado el Atlántico solo en su velero daba cierta seguridad de que sabía lo que hacía y por último la fecha de salida la poníamos nosotros y el precio por persona era muy bueno.
El martes 13…. tranquilos que no nos embarcamos ese día… fuimos a dejar las camionetas al puerto acompañados de la divina de Sonia de Enlace Caribe que siempre estuvo asesorándonos en todo.
Al otro día tempranito volvimos a ir al puerto para meter las camionetas en el container previa requisa antinarcóticos. Nos hicieron sacar todo el contenido de las camionetas a pleno rayo del sol de mediodía en la ciudad más calurosa de Sudamérica.
Después de una exhaustiva revisión por parte del policía de turno y de un canino debíamos meter todo otra vez en su lugar.


El policía canino quiso orinarnos la rueda pero llegamos a advertirle justo antes que levante la patita.

Acomodamos como pudimos ese caos, metimos los vehículos en la caja de acero y cerramos la puerta con los sellos y todo el protocolo. No veríamos a la Besta por varios días y eso nos resultaba muy extraño. Por primera vez en el viaje nos sentimos como si estuviéramos en la calle.
Por suerte arreglamos con el capitán del velero, Phillipe, para zarpar al día siguiente y así no pagar noches extra de hotel. De todas maneras las dos últimas noches dormimos en un hospedaje que quedaba dentro de la Ciudad Amurallada llamado Hospedaje Cartagena (re originales) el cual nos pareció bien por lo barato que era aunque después nos dimos cuenta que era un telo en realidad, pero que se usaba como hotel también. Igual no nos molestó ya que casi siempre estaba vacío.
Hicimos las mega compras para una semana de viaje en velero por el Caribe, mucho pan, agua, frutas, arroz y fideos, atún en cantidad y demás cosas sencillas de preparar y nos fuimos a encontrar con el belga y su velero de ensueño. Luciana y Emmanuel nos dieron una mano enorme con el traslado de las cosas hasta el muelle, eran los único de los seis que tenían todavía su vehículo y nos ayudaron mucho.



Parecía que todo iba muy bien encaminado, los trámites del envío de la camioneta fueron relativamente sencillos y conseguir capitán también, no podíamos creer que lo que nos esperaba era un viaje en velero por el caribe más hermoso y luego Panamá.
Pero las cosas no siempre salen como uno las sueña… por hoy llegamos hasta acá, en breve actualizaremos nuevamente con más noticias y fotos del cruce hacia nuestro país número ocho.
Besos, abrazos, palmadas, choque esos cinco y demás muestras de afecto para todo el mundo por allá y por acá!!


Un regalo para todos, el atardecer sobre la Sierra Nevada visto desde Palomino.

10 comentarios:

rdflores dijo...

Mucho suspenso!!!! hahha

Anónimo dijo...

Chicos, dia a dia se superan en la calidad de las fotos. El mundo es muy pequeño, no? A cuidarse! Besitos. mrs Nora

Anónimo dijo...

Chicoss espectacular todo!!!!! Las fotos increibles, los relatos mucho mas! Todo lo mejor para centroamérica!!!! Besos

Anónimo dijo...

como siempre impecable relato, contando con hermosos lugares y experiencias inolovidables. Esperamos ansiosos los relatos de la pelicula de terror.
Un beso enorme para Uds.

Anónimo dijo...

Muchachos mucha suerte para ese cruce magico de Americas, que lindo todo , y a disfrutar de Centro america.

Aymi y Juancho.

Desde Ushuaia

Ariel dijo...

Estoy ansioso por leer lo que paso en el velero, es una buenísima historia! =)

LENIN URDANETA dijo...

AIME Y GUILLE DIOS SIGUE ABRIENDO PASO PARA USTEDES... INCREÍBLE AVENTURA... ADELANTE TODO VA A ESTAR BIEN MUY BIEN DIOS ES BUENÍSIMO...

Anónimo dijo...

Strudel reportandose. ¿Donde están? ¿Cuando hacemos comida? Miren que estamos haciendo unas recetas mágicas...guiso de lentajes, hamburguesas caseras...vayan pensando qué podemos hacer juntos además de la torta de chocolate! Reportense al centro de cómputos cuando tengan ganas, mañana vamos a la Volksawgen!!!

Anónimo dijo...

IDOLOS!!! Un placer haber compartido esos días con ustedes... La verdad que son una pareja increíble y me encantó conocerlos... Disfruté mucho de su compañía y gracias por iniciarme en el arte del macramé!!! Un abrazo grande y nos estamos viendooo!!! MURRAY

Anónimo dijo...

Muy buena historia en ese trayecto, la aventura nos espera siempre a los viajeros , riesgos, alegrías, preocupaciones, costos altos en fletes. Ec pero terminamos alegres por cumplir nuestros objetivos.

Lo único que falta es descifrar el suspenso del relato. En qué capítulo será? No estuvo bién tomar el velero? No fué conveniente abordar un velero con un hombre solo? Quiso abusar en el precio? Sería bueno lo comenten para que otros viajeros no cometan laos mismos errores.
Felicitaciones un éxito sus relatos
Byron
Quito- Ecuador



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