Entre Caracas y la Chinita

Muy relajados, muy tranquilos, muy cómodos y demás “muy” que se les ocurran estábamos en la POSADA ALOE en Chichiriviche, lugar que Maurizio, su dueño, nos cedió amablemente.



Pero por esas cosas de la vida que uno no comprende decidimos ir para Caracas. En realidad nos llamaron de uno de los periódicos más importantes de Venezuela para hacernos una nota la cual nos podría ayudar mucho en un futuro, es por eso que tomamos la iniciativa de ir hacia la Capital. Además Caracas es una de las ciudades que uno debe conocer cuando tiene la posibilidad, es casi una obligación pasar por ella. Nos habían comentado que es súper peligrosa, que el tráfico es imposible, que tengamos mucho cuidado donde nos metemos y que en cada esquina nos esperarían pandillas con bazookas y morteros para atracarnos. Es por eso que salimos algo nerviosos pero seguros de nosotros mismos, ya transitamos varias ciudades grandes y siempre supimos manejarnos, nunca tentamos la suerte por si acaso.
Y la mañanita del 22 de octubre de 2011 salimos con Besta y todo para la gran ciudad.



La ruta desde Chichi es relativamente buena, pasando Valencia ya se hace autopista y recién se congestionó a la entrada de Caracas. En el camino pudimos ver más complejos de refinerías enormes contrastando con bosques de palmeras que llegan hasta el horizonte.




La ciudad está enclavada en un valle rodeado de montañas las cuales la separan del mar, además se encuentra el aeropuerto de Maiquetía del otro lado de estas montañas como así también el puerto más importante del país. El clima es muy agradable a pesar de las lluvias sorpresivas, no es el calor extremo de Maracaibo o Cartagena ya que el terreno es montañoso en sus alrededores.



El centro posee un sector muy moderno con edificios imponentes y otro sector más histórico; en cualquiera de las dos zonas es prácticamente imposible circular con el vehículo, hay que utilizar el transporte público y olvidarse del tráfico.



También existe un teleférico el cual muestra a la Capital desde arriba.
Para variar el mapa del GPS que teníamos estaba muy incompleto por lo que tuvimos que preguntar varias veces para llegar a donde nos estaba esperando nuestro contacto Gustavo, un ingeniero civil que estuvo en Bahía Blanca en un congreso y se ofreció a recibirnos.
Gustavo nos ubicó ya entrada la noche y nos fuimos para su departamento cerca de la Universidad, linda zona y con parques a muy pocos minutos.



En el departamento pudimos conocer a toda la familia la cual nos recibió de maravillas, todos muy atentos a pesar de que trabajaban todo el día y llegaban cansados, nos atendieron diez puntos y más también. Compartimos varios momentos y hasta vimos la final de la liga de béisbol aunque no sabíamos las reglas, ahora la tenemos un poco más clara con el deporte. El béisbol es el primer deporte en popularidad en Venezuela y tiene varios representantes en la liga Mundial (o sea la liga yankee) y con mucho protagonismo.
Fueron varias las cosas que hicimos en la Capital, además de pasear tuvimos la entrevista con la gente del periódico e hicimos otra nota para el diario 2001. Probamos las Cachapas que vienen a ser como un panqueque gruesito de harina de maíz con distintos rellenos, generalmente de quesos. Cabe aclarar que los quesos son excelentes en Venezuela.
Otro agradable momento fue el encuentro con Glenda y Guido que venían de Taganga, Colombia a tomarse el avión de vuelta para Argentina. Pudimos coincidir y nos reunimos para charlar y despedirnos, otro par de amigazos que vamos a extrañar mucho por un buen tiempo, aunque estamos seguros que los volveremos a ver.



El 22 de octubre de 2011 ya agotados física y mentalmente por la gran ciudad decidimos volver a Chichiriviche. Nos despedimos de Gustavo y de la familia súper agradecidos por recibirnos y por la cordial atención que nos brindaron.


La vuelta vino aparejada de una grata sorpresa, cuando llegamos a la posada en Chichi recibimos un mail con la noticia que teníamos un puesto en la feria artesanal de la Virgen de Chiquinquirá en Maracaibo, más conocida como "La Chinita", uno de los eventos religiosos más grandes de Venezuela y en el cual miles de personas de todo el país acuden para demostrar su devoción o simplemente participar de la megafiesta.
Esos días fueron de intenso trabajo para llegar a producir artesanías suficientes como para llenar el puesto que nos otorgaron, así que estuvimos bastante ocupados. Luego de varios días de estar fundiendo vidrio y tejiendo mucho estábamos listos.
Y el 10 de noviembre partimos una vez más para Maracaibo. Hicimos una parada para cargar combustible en el medio del camino y obviamente apagamos el motor cuando nos estaban llenando el tanque. Cuando vamos a arrancar nuevamente el burro de arranque no quería moverse. Probamos todo, fusibles, golpearlo, conexiones, nada de nada. Tuvimos que ir a buscar a un electricista para que resuelva el problema. Por suerte dimos con gente piola que nos cobró muy poco y lo resolvió, aparentemente el burro se “pega” cuando está muy caliente, hay que hacerle un mantenimiento, por lo pronto no podemos detener el motor cuando venimos viajando. Resuelto el problema seguimos para la segunda ciudad más importante del país la cual encontramos con sus avenidas decoradas, iluminadas y muy pintorescas.



Nos alojó nuevamente Alejandro y aunque él estaba en Caracas nos prestó su cuarto para dormir. Al otro día fuimos directo a la Vereda del Lago, un parque muy bonito que se encuentra al margen del Lago de Maracaibo, paseo obligado si uno visita la ciudad. Pasamos por la Secretaria de Turismo a buscar nuestras credenciales para la feria y nos encontramos con nuestros viejos amigos de Sueño Sureño, Sofía y Diego que habían estacionado la Daly en un sector muy lindo del parque y estaban hace varios días allí.



Entre mate y mate aparece un argentino con varios años de residente en Venezuela llamado Daniel que nos indica el lugar para conseguir yerba mate. Salimos directo para el sitio y encontramos a muy buen precio y tres marcas reconocidas. Nos aprovisionamos y sentimos un alivio enorme ya que veníamos con lo último de lo último.
El sábado comenzó la feria y llegamos allí puntuales para ver como era la movida, el puesto que nos asignaron era muy grande y en un buen sector dentro de la Plaza de la República, así que estábamos contentos.



Ya entrada la noche comenzaron los shows artísticos y la gente empezó a llegar, se llenó la plaza en un constante ir y venir de personas.



Conocimos un género musical llamado la “gaita Zuliana”, una especie de chacarera pero con la particularidad de que los bajos se hacen con unos bombos con un palo dentro y moviéndolos hacia arriba y abajo, muy extraño y llamativo. La Gaita sólo se toca para esta época, el resto del año se escuchan otros géneros musicales.
Fueron varios días de feria hasta tarde en la noche; se acercó mucha gente a charlar sobre nuestro viaje ya que nos habían visto en los periódicos, todo muy loco y divertido aunque terminábamos disfónicos de tanto hablar.




El “maracucho” (como le dicen a la gente originaria de Maracaibo) es muy simpático y excéntrico, así que todo era muy entretenido en el stand. Además compartimos el lugar con Sofía y Diego, así que cuando no había gente nos poníamos al día con los amigos que hacía mucho no veíamos.



También los vecinos que nos tocaron resultaron excelentes personas.
Por esos días aprovechamos a hacerle algunas cosas a la camioneta, el óxido del chasis nos preocupaba así que hidrolavamos y aplicamos algo que se llama “fórmula marina”, que es una protección contra la corrosión que se utiliza mucho por estos pagos. Además resolvimos por fin la entrada de agua por las ventanas laterales, esto lo vivimos como un logro gigante ya que veníamos con el problema desde La Quiaca, imagínense que alivio al no tener que colocar nunca más la lona plástica cada vez que se largaba el aguacero. Y otro tema que resolvimos fue el del portón lateral que cerraba mal, cambio de burlete y listo, ahora cierra como la puerta de un Rolls Royce, todo esto después de romper dos veces la cerradura, la guía donde corre el portón y demás problemas.
Y por último a la Besta le tocó chapista (latonero le dicen acá), un arreglo que era urgente en el portón trasero, la corrosión abrió un hueco al lado del parabrisas en donde cabía un dedo. Se cortó ese pedazo y se soldó uno nuevo, el trabajo de chapa quedo muy bien pero al pintor se le hacía la hora del almuerzo e hizo cualquier cosa. Y por supuesto después del almuerzo vino la "siestita" en medio del taller, sacamos foto por lo insólito de la situación.



De todas maneras algún día pintaremos el portón entero, la idea era que no siga avanzando el óxido.
Otros viejos amigos que nos encontramos por estos días fueron Leandro y Vicky que viajan en la Iveco Daily con sus tres hijos, la familia que conocimos en Tanganga, estacionaron al ladito de La Daly en la Vereda del Lago y compartimos con ellos algunas tardes.
La sucursal de la Embajada Argentina la terminamos de completar un día que llegaron Laura y Mauri en su Dodge 1500, otra familia de viajeros que tienen una pequeña llamada Coral y su perro Simón, todos viajando por Sudamérica hace varios meses también.



Un personaje al cual le tenemos que agradecer mucho es a Jesús, un maracucho muy buena onda que nos ayudó mucho y hasta nos llevó en su auto a la zona industrial para que carguemos nuestras garrafas, tema más que importante que debíamos resolver urgente.
El balance de la nueva incursión a Maracaibo fue excelente, pudimos resolver muchos problemas y vendimos bastante bien en la feria. Nos volvimos a Chichiriviche el 26 de noviembre justo después de un aguacero tremendo, el pueblo estaba inundado y las calles intransitables, apenas pudimos llegar a la posada y Maurizio nos recibió nuevamente. Casi sin darnos cuenta ya recorrimos más de 3000 kms. dentro de Venezuela, esperamos que sean muchísimos más ya que es un país muy interesante para conocer.

Aprovechamos esta nueva actualización para desearles a todos Felices Fiestas, extrañaremos mucho la presencia de los seres queridos y también el lechón frío y la sidra, vamos a ver donde nos recibe el año nuevo, todavía no tenemos nada definido, una característica recurrente en nuestro viaje... por suerte!

5 comentarios:

Leo Davinson dijo...

Muy lindas fotos niñosssssssssss!!!!
que la sigan pasando de lujo!
Besos y abrazos!
Leo D.!

Gustavo dijo...

Me ves? No me ves?

jaja!, divertidísimo leerlos y más saber que están pasandola bien.

besos y abrazos!

LENIN URDANETA dijo...

excelente amigos es fantástico este regalo de navidad... adelante seguimos en contacto

Anónimo dijo...

Hola Muchachos , que pedaso de viaje sito papa jejejejej. Bueno nosotros aca estamos en Bahía (con otro estado civil ) a punto de salir para Usuahia , asique muy felices y con muchas expectativas. Algo vamos a ir poniendo en el blog.

Lo que necesiten aca estamos ya saben ¡¡¡¡
"Beti Aurrera" Siempre adelante.
Aymi y Juan

Anónimo dijo...

Hola Muchachos , que pedaso de viaje sito papa jejejejej. Bueno nosotros aca estamos en Bahía (con otro estado civil ) a punto de salir para Usuahia , asique muy felices y con muchas expectativas .Algo vamos a ir poniendo en el blog.

Lo que necesiten aca estamos ya saben ¡¡¡¡
"Beti Aurrera" Siempre adelante.
Aymi y Juan

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