En el techo de Sudamérica


Ver cartagena en un mapa más grande

¿Ya llegamos al techo de Sudamérica? Que rápido se pasó!, casi sin darnos cuenta estábamos transitando el noveno mes de viaje. Nueve meses muy intensos en los cuales perdimos noción del tiempo, no usamos más reloj, comemos a la hora que tenemos hambre, dormimos cuando viene el sueño y nos levantamos cuando el sol nos pega en la camioneta y la transforma en un sauna.


“No conduzca embriagado, utilice el cinturón de seguridad y traiga una billetera bien gorda para los peajes.”

Desde que salimos de Medellín recorrimos unos 700 kms y nos sacaron más dinero en peajes que en todo Bolivia, Perú y Ecuador juntos. Pero íbamos motivados porque el destino era la famosa ciudad de Cartagena de Indias.



Cuando llegamos nos contactamos con una chica de Couchsurfing la cual nos fue a buscar a un centro comercial que era el punto de encuentro. Arribamos de noche y Cartagena es una ciudad grande, pero Gloria nos hizo el favor de recibirnos y conseguirnos un estacionamiento para pasar la noche justo en la entrada de la ciudad amurallada.
Fue una noche larga la del 19 de agosto de 2011, al ser viernes había fiesta por todos lados y el calor era insoportable, es una de las ciudades más calurosa que visitamos.
El “centro” de Cartagena es este barrio con paredones de piedra a su alrededor, casas coloniales y calles de adoquines por donde transitan carruajes que hacen visitas guiadas y lo transportan a uno al pasado.



Cañones todavía apuntan al mar pero ya están en desuso, los piratas de hace 4 siglos desaparecieron pero la historia en Cartagena sigue viva.



Por donde camina uno puede encontrar lugares que ameritan ser visitados. Un dato importante es que el último domingo de cada mes la mayoría de los museos son gratuitos. Visitamos el castillo de San Felipe, diseñado para defender a la ciudad del ataque de piratas e invasores.



También el museo de la Inquisición, lugar donde se muestra no sólo las atrocidades que se cometieron en la época de la invasión española sino un montón de datos históricos que abarcan desde las culturas prehispánicas hasta la abolición de la esclavitud. Es muy interesante la visita, uno puede perder la cabeza por este museo.



Todo el aparato de métodos de tortura que usaban los inquisidores para lograr el “arrepentimiento” de los indígenas y negros “herejes” se pueden apreciar en este lugar. En el siglo XVI, Cartagena era el principal puerto del Nuevo Mundo y un “almacén” de personas que traían capturadas como esclavos desde África, arrancados de su tierra para trabajar tierra ajena, algunos ni siquiera sobrevivían a la travesía transatlántica. Las condiciones pésimas de trabajo sembraron muchos focos de rebeldía entre los esclavos los cuales eran reprimidos mortalmente. Pero España se dio cuenta que matar esclavos era mal negocio, necesitaban mantener la mano de obra viva para producir, es por eso que se “moderó la violencia” y se optó por la tortura en público la cual era más ejemplificadora, reprimiendo cualquier manifestación cultural africana y tildando de “brujería” a dichos ritos. Por suerte la resistencia de los africanos fue mayor y la herencia que estas personas dejaron sobre estas tierras es enorme. Hoy día en Cartagena se puede apreciar la influencia de la cultura africana en todas las expresiones artísticas. La mismísima salsa es una mezcla de ritmos de España con percusión africana e indígena.
Las playas de la ciudad no son muy lindas que digamos ya que el agua es oscura y un tanto sucia. Además los vendedores playeros agobian al turista a tal punto que muchos no quieren ir a la costa. Mientras uno le ofrece un collar de coral hay otro vendiéndole agua y cerveza, de atrás una mujer le empieza a hacer masajes y pasa el heladero con una super oferta.
Una de las primeras noches conocimos a Efrén, un artesano que tiene un puesto en la Ciudad Amurallada y sin dudarlo nos invitó a su casa. Nos quedamos varios días junto a su familia y aprendimos mucho sobre otras técnicas artesanales interesantes. También preparamos algunas horneadas de vidrio aunque no pudimos cocinarlas ya que Efrén no tenía 220v instalado en su casa, aquí es prácticamente toda la energía 110v.
Otro sitio que frecuentamos mucho fue el Muelle Turístico, lugar cerca del puerto de contenedores de Cartagena donde fuimos a pedir presupuestos para cruzar la camioneta y nosotros a Panamá. La zona es muy linda y los atardeceres encienden el cielo espectacularmente.



En uno de esos días en que a uno le falla el GPS mental y se pierde en una ciudad caímos en una placita de la ciudad amurallada y nos encontramos con un Renault 12 Break estacionado y con un mapa de América pegado en un lateral. Sabíamos que estaban en Cartagena y habíamos intercambiado mails para encontrarnos pero cuando nos buscábamos no nos encontrábamos y cuando nos perdimos ahí estaban! De inmediato bajamos y conocimos a Samanta y Carlos, dos tandilenses que salieron hacia Alaska hace dos años y medio y ya estaban volviendo. Lamentablemente no tenían chorizos secos pero si muy buena onda, nos hicimos muy buenos amigos los días que siguieron y compartimos muy buenos momentos de amistad y gastronómicos. En su blog Conun12porAmerica pueden conocer más detalles de su viaje y del libro que escribieron.



El 31 de agosto decidimos ir a Playa Blanca, un pedazo de tierra separada del continente por un río lo cual lo convierte en isla. Salimos tempranito y cruzamos el ferry sin problemas por una módica suma de 15000 pesos colombianos, algo más de 8 dólares, el boleto hay que conservarlo por que es de ida y vuelta. Seguimos por un camino de tierra hasta la indicación y ahí comenzamos a transitar por el sendero que estaba bastante feo y con charcos grandes. Llegamos y metimos la camioneta en un estacionamiento en frente de un puesto policial, hay que arreglar el precio y pelearlo bastante ya que tienden a abusarse del turista, nosotros pagamos el 50% y el resto no, ya que de noche el estacionamiento quedaba solo y nadie cuidaba nada. Cuando bajamos a la playa coincidimos en que por fin habíamos llegado al Caribe. El mar es calmo, la brisita imperceptible y el arena es literalmente blanca, producto de la molienda que realizan las olas al coral del fondo.



El agua es totalmente transparente, uno se mete hasta donde no hace pie y se puede ver tranquilamente el fondo.



Los arrecifes de coral están a unos 30 mts de la costa los cuales son muy fáciles de alcanzar y con antiparras comunes se pueden ver peces de todos los colores, cangrejos y calamares, es una experiencia increíble. Inclusive se ven peces de colores desde la costa sin ningún problema. Esa noche armamos la carpa a 10 mts del mar justo sobre el arena.



En Playa Blanca no hay ningún tipo de servicios, ni agua, ni luz, ni nada, es por eso que conviene llevar todo desde Cartagena o comprar en los kiosquitos del lugar.
Nos hicimos muy amigos de Consuelo y Nando, una pareja de lugareños que cuidan uno de los kioscos y todas las noches nos invitaban a cenar y ver el atardecer.



Lo único chocante de este paraíso es que a la una de la tarde caen las lanchas que traen a varios turistas a pasar la tarde hasta las cuatro cuando los pasan a buscar para volver a Cartagena. También a esa hora llegan varios vendedores y se vive la misma situación que en la playa de Cartagena, el acoso es increíble. Nosotros ni salimos a vender nuestras artesanías para no molestar, pero de todas maneras había demasiados vendedores y la gente se ponía muy incómoda por momentos. Es un tema en que el municipio debería intervenir, para ordenar en ferias a los artesanos que quieren trabajar dignamente y que el turista también la pase bien y quiera volver, ganarían todos.
Cuando las lanchas se llevaban a los turistas las playas otra vez quedaban desiertas y se respiraba paz por todos lados, momento ideal para unos mates.



Nos despedimos de Consuelo y Nando prometiendo volver cuando regresemos de Alaska, esperamos reencontrarnos con tan linda gente.
El sábado 3 de septiembre regresamos; la noche anterior llovió demasiado y el camino era todo un charco de barro arcilloso lo que hizo que manejemos muy despacio rogando no encajarnos.
Llegamos a Cartagena y fuimos a reencontrarnos con Carlos y Samanta, los ubicamos en la Plaza donde estaban vendiendo su libro, parecía una embajada argentina, más de veinte viajeros reunidos allá compartiendo experiencias. Por la ubicación estratégica, Cartagena es centro de reunión de viajeros de todo el mundo, ya cruzamos a muchísimos franceses, alemanes y por supuesto argentinos.



Los días que siguieron dormimos en una estación de servicios cerca de la Sociedad Portuaria y aprovechamos el día para hacer algunas horneadas en un taller de electrónica que tenía 220v. Gente muy amable que nos recibió muy bien y nos pasó varios datos de personas que poseen veleros y pasan gente a Panamá constantemente.
Una de las mañanas en que estábamos desayunando en el Muelle Turístico vimos que de un jardín estaban sacando una palmera bastante crecida y la tiraban a la basura. Así que fuimos a pedirla y la plantamos en un jardín público y quedó genial. Ya plantamos un árbol, falta escribir un libro y tener hijos, pero para eso falta…
Después de algunos días decidimos alquilar una habitación con aire acondicionado en un hotel en La Boquilla, la zona más al oeste de la ciudad, los chicos del Renault 12 ya habían pasado por ahí y decían que era muy económico. Como veníamos de casi dos semanas de dormir en la estación de servicio necesitábamos imperiosamente un poco de comodidad. Así pasamos un día más fresco de lo normal, cargamos pilas, lavamos ropa, usamos la pileta y hasta comimos tallarines caseros hechos por los chicos. Aunque no lo crean en el Renault 12 hay espacio hasta para una PastaLinda.



Por la noche hicimos asado el cual salió buenísimo y siempre a muy bajo precio ya que acá en Colombia la costilla de asado es casi un descarte. El precio del hostal es de U$s 24 por habitación por día para cuatro personas.
Esa semana Samanta y Carlos seguían a bordo de su Renault hacia Venezuela y nosotros nos quedamos tratando de vender artesanías en la Plaza Fernandez Madrid. Nos despedimos prometiendo volver a vernos y agradeciéndoles todo lo que nos ayudaron por esos días.
También conocimos a una familia de colombianos que vivían en Estados Unidos y estaban de vacaciones. Unas personas divinas con alma de viajeros los cuales nos dieron una mano enorme, además de compartir todo con nosotros y hasta hacernos contactos con la gente de KIA en Colombia para ver si podíamos hacer el service de la camioneta gratis. Estamos eternamente agradecidos a Daniel, Emma, Victoria y su marido y prometemos pasar a visitarlos en Norteamérica si el Tío Sam nos da la visa jeje.



El lunes 12 de septiembre dejamos Cartagena y nos fuimos para el lado de Barranquilla, luego Santa Marta y finalizamos el trayecto en Taganga, un pequeño poblado de pescadores que en los últimos tiempos se hizo muy turístico. Pero eso es otra historia para más adelante, la próxima la seguimos amigos!!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

las fotos cada vez mejores!

Silvinisima =)

Anónimo dijo...

Qué bueno, chicos, siempre rodeados de gente maravillosa, amable, solidaria y Uds. siempre dispuestos a aceptar tanta solidaridad!!!! Playa Blanca esta genial!!!! Mrs Nora

Anónimo dijo...

Es todo muy hermoso!!! me encantó la frase "alma de viajeros", uds sí que tienen alma de viajeros!!
El mate, infaltable y me mató lo de la pastalinda ajajaja Besossss, Analía

LENIN URDANETA dijo...

saludos guille y aime anoche 01 de octubre del 2011 la lay de atracción nos entrego el honor de conocerles en la plaza república de MARACAIBO, estado zulia , Venezuela y saber que sus espíritus son honestos, íntegros,verdaderos, se que las provisiones y las conexiones divinas serán exorbitantes en todo el trayecto de su aventura de fe, saludos de mi esposa, victoria, y de nuestra hija Sophia, estaremos siguiendo de cerca toda anécdota. adelante.

Anónimo dijo...

Que lindos lugares, que momentos inolvidables!!!...cada foto, cada aventura que van contando, hacen que uno este ahí conociendo un poco de esos maravillosos lugares!!!
Cariños y a seguir recorriendo!!!
Un abrazo
Romina - Octavio

Anónimo dijo...

que lindas fotos y todo lo que cuentan... se los ve de 10!!! disfruten el camino!!!, un abrazo desde Bahía (Blanca!, jajaj) Lore y Valentin

Anónimo dijo...

fotos espectaculares..... venezuela es hermosa animo a visitarla y llevarse los mejores recuerdos de sus hermosos paisajes y de la hospitalidad de su gente felicitaciones el mundo necesita de estos ejemplos de desprendimiento

Anónimo dijo...

Buenas noches chicos que linda las fotos de su recorrido.... somos Meli y Kerwin los que conocieron hoy en la plaza la repùblica, que bonito haber conocido su historia que a nosotros nos parece increible sigan adelante y espero que les guste Venezuela, aqui estamos a la orden... los agregaremos por el facebook saludos......

Anónimo dijo...

HOLA AIME Y GUILLO...QUE BUENO HABERLOS CONOCIDO PERSONALMENTE....REALMENTE LO QUE ESTAN HACIENDO ES UNA AVENTURA MARAVILLOSA Y CONOCIENDO UN POCO DE CADA CULTURA. YA VA CASI UN AÑO DE SU RECORRIDO Y NI ME IMAGINO TODAS LAS ANECDOTAS QUE TENDRAN PARA CONTAR. VOY A SEGUIRLOS POR SU RECORRIDO, DESEANDOLES LO MEJOR Y MUCHO EXITO...QUE DIOS Y LA VIRGEN LOS ACOMPAÑEN SIEMPRE...TENDRAN MUCHAS COSAS PARA CONTARLE A SUS HIJOS. ANA OJEDA. (LA MAMA DE ANA VALESSA)

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