Podemos hacerlo juncos!!!


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El 9 de abril de 2011 entramos en Perú y nos fuimos directamente hacia el poblado de Puno, al margen del Lago Titicaca peruano. Entrar en el cuarto país del viaje nos hizo reflexionar todo lo que ya habíamos andado; pero al ver en el mapa el recorrido planificado nos dimos cuenta lo mucho que queda por delante, lo cual nos pone aún más contentos.



Llegamos al Perú en plena campaña electoral, los peruanos elegirían presidente al otro día y ya regía la prohibición de propaganda. Fuimos a comer algo a un lugarcito muy económico similar a los que visitamos en Bolivia pero al contrario de éstos nos sirvieron una comida pésima, para no decir horrible y aunque había mucha hambre no pudimos comer ni medio plato.
Puno es un lugar con mucho tránsito y bastante grande así que buscamos un alojamiento con cochera y nos fuimos a descansar del largo viaje. Al otro día contratamos una excursión que nos llevaría a la famosa isla de los Uros. Estos habitantes originales de la zona fueron expulsados de su tierra por los Incas en su avanzada conquistadora y se trasladaron en sus barcazas a los juncales lago adentro del Titicaca. Con el tiempo fueron desarrollando una técnica para amarrar juncos y fabricarse su propio territorio flotante.



Hoy más de 2500 personas viven en islas artificiales las cuales van manteniendo cada cierta cantidad de tiempo agregándoles capas de juncos. La visita estuvo muy interesante, el barquito nos dejó en una de las islas y pudimos conocer las casas de los Uros, hechas completamente de juncos y hasta comimos esta magnífica planta. Los niños pelan los juncos y los consumen como una golosina, es algo así como masticar un tergopol húmedo y levemente dulce, lleno de propiedades benéficas para el organismo. Ésta “golosina” podría llegar a parecer algo ridícula a una persona que vive en la civilizada ciudad, pero hace reflexionar sobre la cantidad de basura que se les da para consumir a los niños en las grandes urbes, chupetines, chocolates, helados, caramelos, galletitas, llenos de conservantes, colorantes, edulcorantes, estabilizantes y demás productos químicos que lo único que hacen es dañar al organismo mientras los niños Uros en su “pobreza” tienen una alimentación sumamente rica, natural y balanceada.



En definitiva y para resumir, todo en las islas de los Uros es de juncos y es una civilización que sobrevivió hasta la actualidad, intercambiando productos sobre todo obtenidos del lago como pescado seco, truchas y demás, un sistema social que no utiliza dinero y funciona como una verdadera comunidad, casi sin recursos pero con éxito.



A la vuelta de la visita y ya en el hostal empezamos a sentirnos muy mal de estómago, la noche la pasamos pésimo y al otro día también, llegamos a la conclusión que la comida que almorzamos además de ser horrible estaba en mal estado y nos había intoxicado. Estuvimos un total de 3 días sin comer, tratando de hidratarnos lo más que podíamos y con unos dolores de panza tremendos.
Recién el 13 de abril pudimos irnos de Puno, muy débiles pero con muchas ganas de salir a la ruta. El próximo destino era nada menos que la ciudad sagrada Inca de Machu Picchu. Pero como nos separaba una distancia bastante larga desde Puno tuvimos que hacer noche en el medio, frenamos para chusmear en una especie de centro de investigación donde criaban alpacas y llamas. Preguntamos en el sitio y nos dejaron estacionar dentro del predio para pasar la noche, el paisaje que rodeaba el complejo era alucinante, aprovechamos a cocinarnos nuestra propia comida bien sana y a respirar un poco de aire puro para recuperarnos bien. De todas maneras las caminatas fueron cortitas ya que estábamos prácticamente sin fuerzas producto de la intoxicación.



El día 14 de abril llegamos a una de las ciudades más importantes del Perú desde el punto de vista arqueológico y también en cantidad de habitantes, la famosa Cuzco.



Recorrimos muy poco la ciudad ya que su tránsito es sencillamente imposible, no se respeta ni el carril, ni el sentido de las calles, ni semáforos ni nada. Estuvimos unas pocas horas y seguimos más cerca de Machu Picchu, en la ruta del Inca hasta la bella Pizac, puerta del Valle Sagrado.



Este pueblo fue donde hicimos base, pero cuando estábamos entrando al pueblo… ya con el sol escondido y todavía sin alojamiento definido adivinen que paso… sisisisisii acertaron… la Besta se quedó sin embrague. No estaba cortado el cable por que el pedal volvía, pero los cambios no entraban, así que una vez más nos quedamos tirados en la calle. Ubicamos al mecánico del pueblo el cual vino hasta el lugar donde estábamos estacionados y después de un análisis más que apresurado aseguró que era una gomita que estaba en un bombín que lleva el embrague la cual estaba gastada y había dejado salir todo el líquido de frenos. El embrague también utiliza el líquido de frenos para su funcionamiento, la cosa es que no teníamos líquido de frenos prácticamente y veníamos manejando en unos caminos de precipicios y mil curvas. De todas maneras habíamos revisado todo antes de salir de Puno así que se perdió en el camino por el asunto de la famosa gomita.
Por suerte en su taller el mecánico tenía el repuesto así que en 1 hora estaba solucionado el inconveniente.
Ya era muy tarde por lo que preguntamos en la estación de servicios del pueblo si podíamos pasar la noche estacionados allí y accedieron inmediatamente.



Pero a mitad de la noche empezamos otra vez con dolores de panza que cada vez se hacían más fuertes, así que salimos para buscar un hospedaje el cual encontramos a pocas cuadras. Estaba en refacciones pero es lo único que encontramos, otra noche que pasamos muy mal, al otro día estábamos igual que en Puno. La gente del hospedaje muy atenta siempre nos quiso ayudar por suerte. La otra noche también fue horrible, siempre sin comer nada. A la mañana siguiente, después de dos días en cama, decidimos de una vez por todas ir al hospital. Muy buena atención en el hospital de Pizac, la consulta si bien es paga es muy económica y en la misma institución venden los medicamentos a un precio más que accesible. Antibióticos para 7 días y 2 personas menos de 2 dólares. Nada mal por ser extranjeros y utilizar el servicio de salud pública peruano.
Al otro día ya estábamos mucho mejor y el día 18 de abril dejamos en la estación de servicios a la Besta y seguimos de mochileros el viaje por unos días, pero esa es historia para la próxima entrada de la página.
Como verán la vida del viajero no es tan fácil, como dijo un experimentado y muy querido viajero francés… todo se magnifica en un viaje así, tanto las cosas agradables como los problemas; un simple inconveniente mecánico o una enfermedad sencilla es un obstáculo muy grande cuando uno está en el camino. Pero también sirve como enseñanza y nos ayuda a ser más prácticos al momento de tomar decisiones y esa es una forma de crecer como persona y uno de los aspectos por los cuales amamos viajar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Viajeros Me alegro que se hayan mejorado. me encantan la historias y descripciones que hacen del viaje. Hacen sentir a uno parte del mismo. un beso grande y sigan disfrutando y aprendiendo. Yulepe chiche sony Inglera

Anónimo dijo...

No veo la hora que lleguen a Machu Pichu!!! Esos pantalones parecen de un jeque arabe. Qué es eso, Guillo?. Besos y abrazos de oso. Mrs Nora

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